Falta de Responsabilidad

Ante las consecuencias de un desastre natural o provocado buscamos enseguida al responsable. Si es algo provocado por el hombre –como un incendio, un choque o el desbarrancamiento de un ómnibus- es relativamente fácil encontrarlo; pero de poco sirve, pues los muertos no vuelven a la vida. Si se trata de un terremoto o de unas inundaciones, sería tonto culpar a Dios.

En cualquiera de los casos nos toca a nosotros prever las consecuencias de hechos que ya se han producido en otras épocas y que sabemos que en cualquier momento se pueden volver a presentar. En esos casos nos estorban los optimistas y nos hacen falta las personas –sobre todo autoridades- realistas y previsoras; aquellos que han conocido situaciones semejantes o, al menos, han oído hablar de ellas. No es cuestión de olvidarlas si no de tenerlas siempre presentes.

Quienes hemos vivido los terremotos de 1966, 1970, 1974, sabemos que pueden volver a ocurrir y con fuerza superior. Los que estuvieron en Huaraz el 31 de mayo de 1970 saben muy bien lo que supone, además del terremoto, un aluvión producido por el desprendimiento de una enorme cantidad del glaciar del Huascarán con la consiguiente sepultura de toda la ciudad de Yungay. Y los que presenciaron el maremoto de Camaná o el de Pisco saben que nuestra costa está predispuesta para esos acontecimientos. Y podríamos seguir con la enumeración de desastres.

¿Qué supone estar en la realidad?: saber que somos un país situado encima de una plataforma en movimiento y con una gran inestabilidad geológica. Por lo tanto, los terremotos, maremotos y erupciones volcánicas forman parte de “lo nuestro”.

Pero lamentablemente también forman parte de “lo nuestro” una serie de defectos que nos toca a nosotros revertir. Quejándonos no lograremos nada. Y ¿Cuáles son esos defectos?: la falta de previsión, las cosas mal hechas, la búsqueda del beneficio inmediato, el miedo a los problemas, la incapacidad, la ignorancia culpable y algunas cosas más.

¿Qué hacer? ¿Llorar o lamentarse? Eso no arregla nada. Debemos empezar por nosotros mismos y evitar los defectos; también, cuando nos toque elegir, votar por las personas capaces de desempeñar determinados cargos. Otro de los remedios es la educación, en casa, en el colegio, en las universidades y también en los “medios de comunicación”.

En definitiva, se trata de cultivar la responsabilidad.

1 Response to “Falta de Responsabilidad”


  1. 1 Catalina Lapel Salcedo febrero 25, 2010 a las 8:49 pm

    Totalmente de acuerdo. Eso de echar la culpa de los errores a los demás se remonta a Adán y Eva… Serviría de algo si realmente los culpables fueran castigados; pero, en nuestro país la justicia tarda y no llega… como sería de desear. Como prevenir es mejor que curar, escribamos a los medios de comunicación lo que vemos que se puede evitar en nuestra sociedad. Además, esforcémonos por dar buen ejemplo y vayamos por delante en lo que esté en nuestras manos y habremos dado un paso adelante. El bien es difusivo y el buen ejemplo alienta a otros.


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