Las cosas como son

LA VERDADLas cosas como son

Vivimos en un mundo que aspira a ser democrático, y eso está muy bien. Sin embargo, parece que algunos piensan que la democracia se puede aplicar a todo. Para ellos, la mayoría es dueña de la verdad. Las cosas son como lo determina la opinión del grupo más numeroso. Ciertamente hay aspectos en los que cada uno tiene su opinión porque en gustos y colores… pero de ahí a que nos pretendan imponer una “verdad” por mayoría de votos hay una enorme distancia. No, la verdad no la hace el número, sino su coincidencia con la realidad. Aunque nos pusiéramos de acuerdo todos los seres humanos en declarar que la Tierra es plana y votáramos en sufragio universal, no por eso vamos a cambiar la forma de nuestro planeta. Lo importante entonces no es integrar la mayoría, que puede estar equivocada, sino conocer el ser y la naturaleza de las cosas, estudiarlos, profundizar en ellos, de tal forma que ampliemos nuestra sabiduría.

En estos días escuchamos y leemos opiniones de todo tipo sobre temas diversos y es natural que suceda en un periodo preelectoral, pero no podemos pensar que todas son verdaderas, como podemos deducir al constatar que unos dicen “blanco” y otros “negro” sobre una misma realidad y bajo un mismo aspecto: todos no pueden acertar. Por lo tanto, nuestro trabajo consiste en averiguar quién se acerca más al ser de las cosas.
Pongamos un ejemplo. Algunos sostienen que el aborto es un derecho de la madre porque la mujer es dueña de su cuerpo, para otros el aborto se justifica porque el concebido fue producto de una violación, otros lo justifican por un riesgo de la vida o de la salud de la madre (llamado terapéutico) y otros no lo justifican en ningún caso.

Si estudiamos un poco la embriología humana en un manual serio, conocemos bien que la nueva vida comienza con la fertilización del óvulo por el espermatozoide y que tendrá una información genética propia y distinta de la de los progenitores. En ese momento ya se forman los ejes que demuestran la existencia de un ser humano unicelular que, con continuidad y sin saltos, gradualmente se irá desarrollando. No hay, por tanto, otro momento para indicar el comienzo que la unión del espermatozoide con el óvulo. Esta es la naturaleza del origen de la vida que no está en nuestras manos cambiar. Por eso, eliminar la vida de un ser humano, de una persona ya concebida en el seno materno, es absolutamente condenable siempre. Ningún derecho de otro, si es que existiera, está por encima del primer derecho (la vida) del concebido.
Una violación no suele ser fecunda pero, si lo fuera, no se arregla con la muerte de un ser humano.

Por otro lado, actualmente son rarísimos los casos en los que el niño ponga en riesgo la vida de la madre; si se diera esta situación hay que tratar de salvar a los dos y, si se produce el aborto, será indirectamente. Lo que no es justificable es llamar terapia a la eliminación del feto. Tampoco se justifica un anticonceptivo que tiene un efecto antiimplantatorio e impide la anidación del embrión en el útero.

Otro tema que ha saltado a los medios es la unión homosexual. Desde el punto de vista biológico es conveniente recordar que un ser humano tiene una información genética XX o XY, en el primer caso es mujer y en el segundo varón, el gen gay no existe. Así es la realidad de la naturaleza humana. El sexo no es algo cultural, sino natural y está dispuesto naturalmente para la procreación. Por eso es complementario y por eso hasta el cerebro de la mujer es distinto al del varón. Lo demás son cuestiones de tipo patológico o desviaciones originadas en problemas personales o familiares en los que influye la educación, que por supuesto hay que comprender y tratar de reorientar. Los sexos son 2: masculino y femenino, el neutro queda para la gramática.

En resumen, comprensión absoluta con las personas pero, al mismo tiempo, defensa valiente de la verdad: las cosas como son.

(*) Biólogo Coordinador del Grupo de Investigación en Bioética de la Universidad de Piura.

Mejorar la educación de las personas

Pretender que una sociedad progrese sin las virtudes reales de las personas es una de las grandes utopías de los tiempos actuales.

Cualquiera que tenga doble vida tendrá en su conducta y en sus disposiciones unos modos y procedimientos que podrían parecer buenos, pero en realidad no lo son (de allí la doble vida y el consiguiente maquillaje).

Lamentablemente se ha metido en muchas cabezas la idea de pensar que las cosas pueden salir adelante sólo con planteamientos estratégicos y decisiones de personas que se ponen de acuerdo para arreglar asuntos laborales y sociales, sin dar importancia a la vida personal y privada de cada uno.

Se reclama mucho el respeto a la intimidad, algo que a primera vista parece loable y debe ser lo correcto. Sin embargo, esos espacios íntimos de libertad son utilizados por muchos para corromperse ellos y luego corromper a los demás. El que tiene una doble vida, sólo podría hacer el bien si se lamenta de haberse equivocado y rectifica.

Es muy bueno respetar la privacidad de una persona y al mismo tiempo es muy peligroso que esa privacidad se utilice para la corrupción propia, implicando a otros, con una intención torcida o no muy clara. Esos actos se podrían calificar de indignos porque constituyen un peligro para las personas sanas y para la sociedad en general. Es una de las lacras sociales deplorables que todavía persisten.

El camino para curar a la sociedad de estos desarreglos no es la desconfianza, sospecha o prohibición, tampoco el chuponeo, o la intromisión en la vida privada de las personas. El camino correcto está en mejorar la educación de las personas. Es allí donde se está fallando.


Un mensaje de amor y esperanza

¡FELICES FIESTAS DE NAVIDAD Y AÑO NUEVO!

La Navidad siempre nos trae un Rey que parece indefenso y es Todopoderoso. Ese Rey viene para señalarnos un camino que parece de pérdida y es de ganancia y es que la lógica de Dios no es la lógica de los hombres.

El mensaje principal de Jesús es el Amor. Él que nos entrega un Amor para que lo llevemos con nosotros y lo demos a los demás.

El Amor no se recibe de cualquier manera. El Amor no se recibe para la comodidad, se recibe para el cumplimiento de un fin. Solo sabe amar el que sabe llevar la misma Cruz del Redentor. En este sentido, tengamos presente que los excesos de diversiones y placeres, nos alejan del verdadero sentido de la Navidad. No se trata de humanizar lo divino sino de divinizar lo humano. Para eso viene Dios.

Pidamos al Niño Dios que en este 2011 renazca la esperanza y el amor en nuestros corazones para seguir trabajando por la familia y aprendamos a saber apreciar los verdaderos valores, aquellos que harán de nuestra sociedad un lugar en el que dé gusto vivir, trabajar, sonreír, estudiar y también divertirse sanamente.

¿Qué estamos celebrando?

Si no lo sabemos bien y buscamos información en la calle (publicidad, radio y televisión), nos encontraremos con la “fiesta consumista por excelencia”.

Cuando el exceso de consumo domina sobre los demás aspectos de la vida humana, se corre el peligro de banalizar hasta lo más sagrado.

El consumo en sí mismo es bueno, la alegría de una celebración también lo es, el poder hacerlo con un grupo de amigos aumenta la amistad. Pero lo grave del caso no es todo esto sino la exageración, la falta de medida y el desorden en el valor de las cosas.

Nos da alegría a los cristianos el que la celebración de la Navidad se haya extendido por casi todo el mundo. No nos desagrada el que en países no cristianos aprovechen nuestra fiesta para estrechar los lazos familiares. Nos disgusta, sin embargo, que en países cristianos como el nuestro, todo se centre en los regalos y la reunión familiar.

Desearíamos que todos nos esforzáramos por recuperar el sentido original de la fiesta –aniversario del Nacimiento de Cristo– y todas aquellas costumbres que siempre nos han acercado a Jesús y a su mensaje.

Los medios de comunicación tienen un poder inmenso para orientar a millones de personas. En este sentido, nos gustaría que no sólo en Navidad  se exalten la unidad familiar y los valores.

Quizás todos nosotros, con ingenio y yendo un poco “contra corriente”, podamos contribuir al restablecimiento de una Navidad auténticamente cristiana.

Mencionamos algunos consejos:

  1. Coloquemos el Nacimiento en un lugar preferencial de nuestro hogar. También el Árbol es un símbolo cristiano.
  2. Pongamos la Misa de Navidad en el centro de todas las celebraciones.
  3. Hagámonos unos regalos “simbólicos”, que son expresión del afecto que nos tenemos.
  4. Procuremos de alguna manera contribuir a la celebración navideña de nuestros hermanos más necesitados.
  5. Y cenemos o almorcemos juntos –toda la familia– siguiendo una tradición que viene del pueblo judío; que Jesús asumió y los cristianos mantenemos como una costumbre milenaria.

De esta manera nos aseguraremos de celebrar adecuadamente la Navidad.

¿Qué esperamos de los nuevos alcaldes?

Al escuchar las propuestas de muchos de los candidatos a las alcaldías nos ha sorprendido la ausencia de un tema que a nosotros nos preocupa: la moralidad pública; aquella que influye en la formación de nuestros niños y jóvenes.

Es un tema que quizás no tenga la importancia inmediata que sí tiene la seguridad física o el tráfico vehicular; este último especialmente en Lima.

Sabemos lo que significa la “libertad de expresión”, pero también tenemos la responsabilidad de educar en valores a nuestra juventud. Nos lamentamos de la conducta irracional de las barras bravas, del desprecio por la vida humana, de la destrucción de la familia y de tantas cosas más, y no nos damos cuenta de que los medios de comunicación–incluida la publicidad- tienen una grandísima responsabilidad en todos estos hechos. Los modelos que transmiten son todo lo contrario a la vida, el matrimonio y la familia. Por ese camino nos vamos insensibilizando poco a poco.

En todo ello los alcaldes –especialmente provinciales- tienen una gran tarea a realizar. Pueden reglamentar los contenidos de la publicidad callejera, pueden prohibir la exhibición de algunos suplementos de diarios chicha, impedir espectáculos públicos que van en detrimento de la dignidad de las personas, etc.

Ojalá no se queden sólo en realizar obras públicas –muy necesarias- y en aumentar el número de efectivos del serenazgo.

El Valor del Ejemplo

Es frecuente observar algunas conductas incorrectas que tienen como origen malos ejemplos de personas cercanas o de los medios de comunicación. Sabemos que la mejor manera de transmitir lo bueno y lo malo, es el ejemplo. Casi nadie se inventa comportamientos; hace lo que ha visto hacer a otros.

¿Por qué tanta violencia y agresividad? ¿Por qué tanto insulto y pelea? ¿Por qué tanta “viveza”, grosería, corrupción etc.? Porque son las conductas que se muestran en ciertos medios de comunicación. Con la insensatez de que “hay que dar al televidente lo que quiere”, lo único que se consigue es aumentar la incultura, el desprecio al prójimo y el egoísmo.

Muchas campañas de valores son ineficaces porque van acompañadas de incoherencia; algunos programas de calidad se mezclan con publicidad inapropiada, algunos noticieros mezclan también las mejores noticias con segmentos “amarillos” de pésimo gusto. Otras veces son los mismos conductores los que abiertamente desinforman y/o deforman a los oyentes o televidentes con los mensajes que transmiten.

¿A dónde queremos llegar? ¿Dónde está nuestro sentido de responsabilidad? Si tenemos en nuestras manos unos medios de tanta influencia social, lo mínimo que deberíamos preguntarnos es si estamos construyendo o destruyendo.

Quienes tienen la responsabilidad de gobernar, tienen también la responsabilidad de exigir unos “medios” que eleven el nivel humano de las personas y que no sirvan solamente para “entretener” e “informar”, porque –además- frecuentemente se entretiene con vulgaridad y se informa con morbosidad y sensacionalismo.

Es cierto que conseguir productores creativos que ayuden a elevar el nivel humano y cultural es muy difícil, pero es un reto que nos hemos de plantear. Es lo mismo que ocurre con la publicidad: es muy fácil caer en la vulgaridad; lo difícil es hacerla creativa y con valores.

Quienes estén dedicados a la tarea apasionante de los medios, deberían sentir el reto de elaborar programas que nos den ejemplo para mejorar nuestra propia conducta.

Si actuamos de esta manera, llegará el momento de recoger los frutos. Tendremos la satisfacción de comprobar en nuestros conciudadanos comportamientos pacíficos, una mayor capacidad de diálogo, actitudes constructivas, respeto hacia todas las personas, y tantas otras virtudes que serán el orgullo de todos aquellos que colaboren para conseguir una sociedad más humana.

TV

Desde hace unos años ha entrado a nuestras familias un nuevo personaje. No es un pariente, ni un amigo: es un extraño al que se le ha dado la categoría de “invitado especial”. No se le pregunta quién es ni qué busca; simplemente se le deja entrar. Algo que no haríamos con nadie. Se trata –como deben haberse imaginado– del televisor.

Esa “caja de sorpresas” –agradables y desagradables– la hemos colocado en el centro de la casa. Es muy fácil de prender pero es muy difícil de manejar. Todos creemos que sabemos hacerlo pero en realidad no es así.

Si llaman a la puerta de nuestra casa, no le decimos a nuestro hijo: “abre la puerta” sin saber quién es la persona que está llamando. Sería una grave imprudencia. Y si vamos por la calle y se acerca un extraño a alguno de nuestros hijos, enseguida nos acercamos para ver de quién se trata. Son reglas de elemental prudencia.

¿Por qué no hacemos lo mismo con la televisión? Somos muy confiados. Pensamos que los dibujos animados son siempre buenos para los niños; que los partidos de fútbol son inofensivos (pero los comerciales no siempre lo son); que los programas de entretenimiento –pues así los presentan– son distracción sana (con frecuencia son otra cosa muy distinta); que los noticieros dicen siempre la verdad (pero hay muchas excepciones). Y podríamos seguir con una larga enumeración.

La solución no es eliminar los televisores sino administrar de forma adecuada los programas, según las edades y las características de nuestros hijos.

Queremos lo mejor para ellos: buscamos un buen colegio que les inculque nuestros propios valores; pensamos en una universidad que les capacite para ser profesionales de calidad; y hasta nos preocupamos de sus amigos. Pero, a lo mejor, no damos importancia a todo lo que reciben a través de la televisión durante 10, 15 o 20 horas semanales.

La televisión puede ser un medio de cultura, de información y de entretenimiento sano o todo lo contrario. Dependerá de nosotros, de la forma de administrarla.

Por el momento, podríamos comenzar por:

–        Saber qué programas son adecuados para nuestros hijos y no salirse de ellos.

Por esa razón nunca deberían tener el televisor en sus habitaciones.

–        Acompañarles durante aquellos programas que necesiten nuestros comentarios.

De no hacerlo, recibirán una influencia negativa que les afectará gravemente.

Y nunca será la educación que nosotros queremos para ellos.

(Editorial de Junio 2003)

La imagen de mujer en los medios de comunicación

Transcribimos un editorial publicado el año 2007. Nos ha parecido oportuno hacerlo, para centrar mejor el tema de la Mujer en la Publicidad

A todos nos gusta que se nos considere por lo que realmente somos, tanto como personas individuales como miembros de un determinado grupo social. Nos desagrada cuando alguien –por error- se confunde y nos atribuye un calificativo que no corresponde con la realidad. Y es lógico que sea así porque todos tenemos una identidad con la que nos sentimos normalmente muy a gusto.

Esta consideración la podemos aplicar a la imagen de mujer que nos transmiten los medios de comunicación y la publicidad ¿Están contentas las mujeres con la imagen que transmiten esos medios? ¿Qué características se destacan?

Analizando en primer lugar la publicidad nos encontramos con la “mujer como reclamo”, como centro de atención, sin ninguna relación con el producto que se  publicita. Con ese sistema se intentan vender carros, aceites, y productos similares.

Es frecuente también la “utilización” de la mujer en la venta de bebidas, mostrando de forma exagerada sus atributos corporales.

En los programas de humor y en las telenovelas; y también en los llamados programas de entretenimiento se insiste en lo mismo. Da la impresión de que se busca el camino más fácil: “la mujer como objeto sexual siempre vende”. Y no se pone ni el más mínimo esfuerzo para desarrollar el ingenio y la creatividad.

Hace poco hemos celebrado el “Día de la mujer” y a todos nos gusta celebrárselo; y –si estuviera a nuestro alcance- regalarles a todas ellas un obsequio de gran valor que contribuyera a realzar su dignidad. No se trata de un regalo material sino de mejorar su imagen, de mostrarla de tal manera que cada mujer se sienta dignificada.

Siempre habrá mujeres que “se vendan” ofreciendo su cuerpo, pero la inmensa mayoría de las mujeres se siente maltratada con todo ese exhibicionismo. La mujer vale mucho más que su cuerpo.

No nos resignamos a creer que ya no existen personas ingeniosas con capacidad para mostrar a la mujer con todas sus dimensiones y cualidades.

La imagen de la mujer en los medios de comunicación (parte 1)

La imagen de la mujer en los medios de comunicación (parte 2)

La imagen de la mujer en los medios de comunicación (parte 3)

La imagen de la mujer en los medios de comunicación (parte 4)

Los Medios de Comunicación de hoy

Probablemente muchos de ustedes vean muy pocos programas en la televisión de señal abierta. Realmente hay poco que ver o, mejor dicho, muy poco que se puede ver con agrado y provecho.

Todos los programas deberían ser de información, cultura o entretenimiento. Y, por supuesto, todos deberían encuadrarse dentro de los parámetros de la veracidad y el respeto.

En cambio lo que abunda es la grosería, la falta de respeto, la violencia, la procacidad y el morbo. Son los condimentos de moda para satisfacer a los televidentes. Al menos así se piensa: “darle al televidente lo que él quiere”.

¿Dónde queda el afán de elevar nuestra cultura y civismo? ¿Dónde la preocupación por nuestros niños y jóvenes? ¿Cómo vamos a salir del hoyo del bajo nivel escolar, de las pandillas, de la violencia callejera y de tantas cosas más? Quizás los dueños de los medios de comunicación piensen que no es su tarea, pero en realidad sí lo es. No se trata sólo de comunicar, dar gusto, ganar dinero, etc. Los “medios” tienen una función social de la que no se pueden desentender.

No hace mucho el ministro Cornejo anunció la mejora de los programas televisivos del llamado “horario familiar”. Sabemos que no le será fácil conseguirlo puesto que tendrá que limpiar bastante y precisar con exactitud dicho horario.

Nosotros desde Valores Humanos le apoyaremos sinceramente pues pensamos– siguiendo nuestro lema- que “mejores medios hacen mejores personas”

Ante los Desastres Naturales

Ordinariamente la vida está llena de pequeñas contrariedades que con paciencia, constancia y pensando un poco se logran superar. Con el tiempo esas dificultades contribuyen a nuestra madurez humana. Quien tiene la vida demasiado fácil no se desarrolla como persona.

Cuando las contrariedades salen de lo normal, por lo inesperado e incontrolable, se nos exige una reacción más madura, prudente y racional. Pero cuando la desgracia es un cataclismo que supera todas las dimensiones previsibles es muchísimo más difícil saber cómo actuar. En esos casos son necesarias personas especialmente sensatas que unen la preocupación por las vidas ajenas con la frialdad de un razonamiento eficaz.

En todos los casos se necesita mucha gente que sepa pensar en los demás, que sepa ponerse en la situación del prójimo y que esté dispuesta a ayudar sin pensar en el cansancio ni en el sacrificio. Ese tipo de personas son las que, de forma más o menos callada, ayudan con más eficacia.

Sin embargo hay otros que estorban. Son aquellos que solamente se quejan porque no se recibe la ayuda necesaria y aquellos que ven la oportunidad de sacar un beneficio personal. Esos últimos son los más repugnantes pues se benefician del sufrimiento ajeno.

Se suele decir que “a grandes males, grandes remedios”, y es una gran verdad, aunque no siempre se saben aprovechar esos males para producir los grandes remedios. Las situaciones difíciles estimulan la generosidad y aguzan el ingenio; promueven la solidaridad y son cauce para el ejercicio de muchos talentos “olvidados” o “desconocidos”.

En esas situaciones de grandes desastres naturales, los niños y los jóvenes pueden ver las reacciones valientes de muchos adultos; aunque también pueden ver las reacciones de los cobardes y de los “llorones” que sólo se lamentan y piden ayuda, pero no mueven un dedo para salir de su triste situación.

Algunos recordamos el ejemplo del pueblo alemán al terminar la II Guerra Mundial. Todo estaba destruido, pero supieron levantarse después de su derrota. No se trata de hacer ningún juicio de valor sobre “vencedores o vencidos” ni tampoco de ideologías sino de elogiar el espíritu de trabajo de los germanos. Cuando caminaban para ir al trabajo o para cualquier otra gestión, agarraban un ladrillo de un edificio destruido y lo llevaban a un lugar determinado. Así limpiaron las ciudades de los escombros. ¡Qué gran ejemplo! Imitable. Nosotros vemos escombros y nos lamentamos de la falta de maquinaria para  del gobierno. Es cierto que el gobierno debe ayudar pero todos debemos trabajar en la medida que podamos.

Ayudémonos, trabajemos y no lloremos nuestras desgracias.

La violencia Genera Violencia

Algo sucede con la televisión local, específicamente con los noticieros. Todos los canales de señal abierta emiten programas de similar formato y con las mismas notas sobre asesinatos, muertes, atropellos, odios, rencillas. Sabemos que lo que informan no son situaciones inventadas, pero nos preguntamos por qué el afán sensacionalista y morboso se está apoderando de nuestras pantallas.

En Valores Humanos estamos convencidos de que este tipo de noticias no aporta nada positivo en la vida de los televidentes, sobre todo si al informar los periodistas abordan los temas con tanta frialdad e irresponsabilidad, como si olvidaran que atrás de todas las tragedias que informan hay historias de personas como ellos. No se trata de juzgar o justificar los actos delictivos, pero creemos que la prensa debería tener una actitud más sensata. Hay que poner otros temas en agenda, no permitamos que las terribles noticias que se emiten nos conviertan en seres insensibles.

Recordemos que muchos niños y adolescentes escuchan, leen y ven esas mismas noticias y, si no les damos por lo menos una opinión especializada que comente alguna moraleja o enseñanza, pueden pensar que esta violencia es normal, cayendo incluso en el error de actuar violentamente también.

Este es un mensaje para los periodistas y los televidentes. A los primeros les rogamos responsabilidad y empatía; que se pongan siempre en el lugar de los otros y piensen en la repercusión que pueden tener las palabras, imágenes, gestos y sonidos que emiten.

A los televidentes les pedimos también responsabilidad y acción. Es momento de hacer algo para que se acabe esa violencia con la que nos despiertan y acuestan los programas informativos. Y pensar que hay tantas otras cosas sobre qué informar. A reflexionar.

Falta de Responsabilidad

Ante las consecuencias de un desastre natural o provocado buscamos enseguida al responsable. Si es algo provocado por el hombre –como un incendio, un choque o el desbarrancamiento de un ómnibus- es relativamente fácil encontrarlo; pero de poco sirve, pues los muertos no vuelven a la vida. Si se trata de un terremoto o de unas inundaciones, sería tonto culpar a Dios.

En cualquiera de los casos nos toca a nosotros prever las consecuencias de hechos que ya se han producido en otras épocas y que sabemos que en cualquier momento se pueden volver a presentar. En esos casos nos estorban los optimistas y nos hacen falta las personas –sobre todo autoridades- realistas y previsoras; aquellos que han conocido situaciones semejantes o, al menos, han oído hablar de ellas. No es cuestión de olvidarlas si no de tenerlas siempre presentes.

Quienes hemos vivido los terremotos de 1966, 1970, 1974, sabemos que pueden volver a ocurrir y con fuerza superior. Los que estuvieron en Huaraz el 31 de mayo de 1970 saben muy bien lo que supone, además del terremoto, un aluvión producido por el desprendimiento de una enorme cantidad del glaciar del Huascarán con la consiguiente sepultura de toda la ciudad de Yungay. Y los que presenciaron el maremoto de Camaná o el de Pisco saben que nuestra costa está predispuesta para esos acontecimientos. Y podríamos seguir con la enumeración de desastres.

¿Qué supone estar en la realidad?: saber que somos un país situado encima de una plataforma en movimiento y con una gran inestabilidad geológica. Por lo tanto, los terremotos, maremotos y erupciones volcánicas forman parte de “lo nuestro”.

Pero lamentablemente también forman parte de “lo nuestro” una serie de defectos que nos toca a nosotros revertir. Quejándonos no lograremos nada. Y ¿Cuáles son esos defectos?: la falta de previsión, las cosas mal hechas, la búsqueda del beneficio inmediato, el miedo a los problemas, la incapacidad, la ignorancia culpable y algunas cosas más.

¿Qué hacer? ¿Llorar o lamentarse? Eso no arregla nada. Debemos empezar por nosotros mismos y evitar los defectos; también, cuando nos toque elegir, votar por las personas capaces de desempeñar determinados cargos. Otro de los remedios es la educación, en casa, en el colegio, en las universidades y también en los “medios de comunicación”.

En definitiva, se trata de cultivar la responsabilidad.

Apostamos por la Familia

Quienes trabajamos en Valores Humanos somos, en su gran mayoría, padres de familia y defensores –como es lógico- de esa institución natural. También defendemos el matrimonio y la vida humana. Los consideramos “valores” que se deben mantener a toda costa y por los que vale la pena luchar. Sabemos que son temas conflictivos y que –en algunos ambientes- se consideran superados o anticuados.

Cuando deseamos unos mejores medios de comunicación, lo hacemos pensando en las familias y en cómo poder ayudarlas en su desarrollo humano y moral. Somos conscientes de que “nuestros tiempos” no son los mejores, pero tampoco los peores; y siempre tendremos que estar atentos a las influencias que los medios de comunicación puedan tener en nuestros hijos.

Nos gustaría que quienes tienen en sus manos el “poder de los medios” tomaran consciencia de su responsabilidad y tomaran partido por la familia.

Hemos tenido conocimiento de un evento en defensa de la familia. Se trata del II Congreso Internacional de Familia y que bajo el lema “Familia futuro de la Humanidad” tendrá lugar en el auditorio del Colegio San Agustín en San Isidro (Lima) del 22 al 24 de enero.

Para más información: Comisión Episcopal de Familia, Jirón Estados Unidos 838, Jesús María. Teléfono: 463-1010 anexo 282.

Lo que esperamos para el 2010

Cuando nos felicitamos al comenzar un nuevo año, casi siempre lo hacemos con frases positivas que contienen una gran carga de esperanza, son deseos sinceros de que todo nos vaya mejor que en el año que ha transcurrido.

Al contemplar el panorama de los medios de comunicación también nos llenamos de esperanza porque conocemos la buena voluntad de muchas de las personas que trabajan en ellos.

El periodismo no es una vocación fácil, de éxitos inmediatos. Por lo general, el periodista es criticado y hasta calumniado es el blanco de todos los comentarios. Es cierto que algunos de ellos carecen de criterios éticos, de verdadera formación profesional o que buscan sólo llamar la atención y adquirir fama a como dé lugar.

Nosotros en Valores Humanos vemos las cosas desde fuera pero comprendemos los problemas que atraviesan tanto los periodistas como las empresas de medios de comunicación.

Pero siempre hay unas líneas maestras con las que un buen profesional de los medios debe regirse. Y creemos que se deben mantener –como se dice ahora- “sí o sí”. Se trata de: ser verídicos y eliminar el sensacionalismo y la morbosidad; de hacer programas entretenidos para toda la familia; de respetar los horarios de programación; de estar abiertos a los reclamos que los televidentes hagan llegar; de respetar a las personas; de cumplir el Horario Familiar o de protección del menor; y algunas cosas más que a lo largo de nuestros comentarios les hemos manifestado durante los ocho años de trabajo en Valores Humanos.

Si dirigen el esfuerzo en mejorar los medios pensando en el bien de los televidentes, tendrán la mejor recompensa: todos les estaremos muy agradecidos.

¡Qué tengan un feliz 2010, mucho mejor que el 2009!

¡Nuevas Alegrías y Esperanzas para este año 2010!

Los caprichos navideños Estamos en Navidad

Para la alegría de muchos de nosotros estamos a las puertas de la Navidad. Una fiesta que debería ser motivo de acercamiento a Dios y a todos los hombres. Nosotros somos los responsables de la forma en qué se viva en el ambiente familiar. Quizás los mayores mantengamos con más facilidad las costumbres heredadas de nuestros padres y abuelos. Ahora las cosas han cambiado bastante y nos toca a los mayores mantener todo aquello que sabemos contribuye a dar el verdadero sentido a estas Santas Fiestas.

No creemos que las costumbres actuales sean malas, pero tienden a deformar la Navidad. Sobre todo prima el sentido consumista que se ha estado extendiendo por todo el mundo, y por aquello de la globalización, estamos todos afectados.

Nos parece que en este punto deberíamos actuar con más claridad y fortaleza dentro de nuestras familias. Los más pequeños sólo esperan los regalos o van a las tiendas exigiendo a sus padres que les compren lo que a ellos se les antoje. Los no tan pequeños también están esperando la Navidad para obtener todo lo que les gusta. Los adultos quizás tampoco quedamos atrás.

Es una especie de “feria de juguetes” en la que el personaje central –Jesús- está en un rincón esperando que alguien le haga caso. Nos está diciendo “es mi cumpleaños”, “vine al mundo para salvarte”,… Y nosotros sólo pensamos en lo nuestro.

Es verdad que la Navidad que trajo Jesús es una fiesta familiar, de paz, de unión, etc. Y en la que la comida familiar, los regalos (pocos y sencillos), los saludos, y tantas otras costumbres tradicionales son parte importante y tradicional.

¡Qué las fiestas de Navidad nos ayuden a pensar en su verdadero sentido, que al fin y al cabo es un gran bien para nuestras familias!

¡Qué tengan una muy feliz Navidad!

Irresponsabilidad e Incompetencia

¡Pongamos cada uno nuestro granito de arena y lo conseguiremos!Unos dicen que “vivimos al susto”, otros que “vivimos de milagro”. Y es que cuando salimos a la calle, en vez de hacerlo con gusto, lo hacemos con cierto fastidio y temor. Estamos a la defensiva y alerta, porque no sabemos por donde vendrá la agresión.

Ómnibus, micros, combis y particulares “contagiados” actúan violentamente, o, si preferimos, prepotentemente, como si las calles fueran suyas o como si el prójimo fuera un enemigo a quien hay que vencer. Es raro encontrar personas educadas e inteligentes que sepan darle pase al que quiere salir de su garaje o que quieren desatorar un atasco irracional.

Para unos, lo importante es ganar pasajeros y para lograrlo no reparan en nada; detienen sus vehículos en cualquier esquina o a mitad de cuadra. Para otros, lo mejor es hacer una carrera, poniendo en peligro sus vidas y las de sus pasajeros.

En otros casos, los pasajeros se sienten dueños del vehículo en el que suben –los de algunas barras bravas- no pagan, desalojan a los demás pasajeros, los empujan y hasta ¡los matan! ¿Sin querer? Casi nadie quiere matar, pero la irresponsabilidad y la violencia, matan, o al menos maltratan o dejan malherido.
¿Qué pasa? ¿Somos irracionales? ¿Nos hemos animalizado o vamos hacia atrás en nuestro proceso evolutivo? Hemos convertido nuestras ciudades en lugares donde debemos subsistir en vez de lugares para vivir con tranquilidad.
¿Qué hacer? La solución es: educar en la casa y en los colegios, enseñar el respeto. Cultivar las humanidades, que nos hacen más humanos. Exigir el cumplimiento de las leyes y de las normas de tránsito, que para eso están.
En esta tarea los medios de comunicación tienen un rol de suma importancia. Deberían pensar en esos problemas, pensar un poco menos en sus beneficios económicos y sembrar la sociedad de amor por la vida, educación y respeto. Podrían también recordarnos las normas de tránsito y aquellas leyes y obligaciones que todo ciudadano debería saber y cumplir.

Todos –o casi todos- deseamos un mundo en el que dé gusto vivir, pero con el actuar “contagioso” de algunos pocos están creando un mundo inhabitable.

¡Pongamos cada uno nuestro granito de arena y lo conseguiremos!

Estamos de aniversario: Cumplimos ocho años

8' Aniversario de Valores HumanosHace ocho años tomamos conciencia –como padres de familia- de la necesidad de intervenir con nuestras opiniones y comentarios para mejorar los contenidos de los medios de comunicación. Estos medios están en manos de muy pocas personas, pero su influencia llega a todos los miembros de la sociedad. Y su finalidad no siempre es la de entretener, informar y culturizar. Con frecuencia el entretenimiento es vulgar y sin contenido, la información es morbosa, y la cultura brilla por su ausencia.

Y nosotros nos sentimos en la obligación de contribuir al bien de nuestros conciudadanos. Al igual que las asociaciones de consumidores, debemos hacer de contrapeso a quienes ejercen el dominio en el uso de los medios con su poder o su dinero.

No se nos debería ver como gente fastidiosa, que tomando ocasión de cualquier cosa, ataca o critica. Muchas veces nuestros comentarios son positivos y felicitamos a las personas o instituciones responsables de un programa o de un comercial; y cuando tenemos que criticar, lo hacemos respetando la dignidad de las personas.

Creemos que estos ocho años han sido de servicio a la comunidad y nos alegramos por ello. Renovamos también nuestro deseo de seguir adelante con nuestro trabajo y de poner nuestro grano de arena para construir una sociedad mucho más humana.

Cervantes tenía razón

En el capítulo XLVIII de la primera parte del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, se reproduce un diálogo entre el canónigo y el cura sobre los famosos libros de caballería y otros libros de entretenimiento. Muchos de los razonamientos se pueden aplicar a nuestras telenovelas y a algunos programas televisivos.

 

Son simples transcripciones de la famosa novela de Cervantes que nos ayudan a reflexionar sobre algo que forma parte de la vida y el descanso de muchos de nosotros.

 

Cuenta el canónigo que está escribiendo un libro de caballería cuidando todas las normas, tanto de la prosa como de las buenas costumbres, pero que con todo esto, no he proseguido adelante, así por parecerme que hago cosa ajena de mi profesión… Pero lo que más me le quitó de las manos y aun del pensamiento de acabarle fue un argumento que hice conmigo mesmo, sacado de las comedias que ahora se representan, diciendo: «Si estas que ahora se usan, así las imaginadas como las de historia, todas o las más son conocidos disparates y cosas que no llevan pies ni cabeza, y, con todo eso, el vulgo las oye con gusto, y las tiene y las aprueba por buenas, estando tan lejos de serlo, y los autores que las componen y los actores que las representan dicen que así han de ser, porque así las quiere el vulgo, y no de otra manera, y que las que llevan traza y siguen la fábula como el arte pide no sirven sino para cuatro discretos que las entienden, y todos los demás se quedan ayunos de entender su artificio, y que a ellos les está mejor ganar de comer con los muchos que no opinión con los pocos.

 

…Y aunque algunas veces he procurado persuadir a los actores que se engañan en tener la opinión que tienen, y que más gente atraerán y más fama cobrarán representando comedias que sigan el arte que no con las disparatadas, ya están tan asidos y encorporados en su parecer, que no hay razón ni evidencia que dél los saque…Así que no está la falta en el vulgo, que pide disparates, sino en aquellos que no saben representar otra cosa.

 

Y comenta a esta sazón el cura:… Y no tienen la culpa desto los poetas que las componen, porque algunos hay dellos que conocen muy bien en lo que yerran y saben estremadamente lo que deben hacer, pero, como las comedias se han hecho mercadería vendible, dicen, y dicen verdad, que los  representantes no se las comprarían si no fuesen de aquel jaez; y, así, el poeta procura acomodarse con lo que el representante que le ha de pagar su obra le pide.

No seamos alarmistas

Las alarmas son buenas pero los alarmismos no. La alarma nos advierte de un peligro inminente y nos da tiempo para poner el remedio oportuno. La alarma se apoya en un peligro real y objetivo.

El alarmismo es una exageración que causa más daños que beneficios. De ahí que la prudencia –como una de las virtudes más importantes- debe gobernar las decisiones de quienes tienen en sus manos los organismos que pueden influir en las conductas desorbitadas de los ciudadanos; o de quienes dirigen los medios de comunicación.

Hace unos años –los años 80- un científico poco serio predijo un terremoto de gran magnitud en el Perú, fijando el día y la hora más probable. El pánico se apoderó de mucha gente, llegando a almacenar en sus casas alimentos y agua potable. Por supuesto que no hubo terremoto y todo quedó felizmente allí. Pero hay que aprender la lección. Un terremoto no se puede predecir con la exactitud que pretendía Brady.

Ahora está de actualidad la Gripe Porcina, llamada científicamente A-H1N1. Su epicentro ha sido México y se ha extendido rápidamente por numerosos países causando algunas muertes, en concreto 144 a Junio de 2009. Los infectados eran en ese momento 28.774.

Unos datos nos pueden ayudar a encuadrar esta gripe en un contexto mucho más amplio. En 1918 comenzó en Estados Unidos la mal llamada Gripe Española que causó la muerte de casi 50 millones de personas. El virus desapareció antes de que se pudiera siquiera aislarlo. Ha sido la gripe más mortífera de la historia. Al no existir antibióticos para combatir las enfermedades bacterianas vinculadas a la gripe, no se pudo evitar la muerte de gran parte de los enfermos; la penicilina se descubrió en 1928.

La Gripe Asiática –que se originó en Pekín 1957- se extendió rápidamente y causó entre 3 y 4 millones de muertos. En 1968 se declara la Gripe de Hong Kong que deja entre 1 y 3 millones de muertos.

Además, cada año mueren por la gripe común, a la que llamamos influenza, muchos miles de personas. España reportó, en el primer trimestre de 2005, 520 muertes por ese mal; y en el mismo año, 2317 muertes por neumonía.

La Organización Mundial de la Salud ha declarado nivel máximo de alerta, pero no por la gravedad del mal sino por la rapidez de la propagación. La OMS ha declarado que “circulará por todo el mundo durante un año o dos” y la calificó de “moderada”. Los daños causados por el alarmismo son muy numerosos. Demos a los males el calificativo que merecen. Ahí es donde los medios de comunicación tienen una gran tarea. Creemos que es el momento de tranquilizar a la población y de hacer las recomendaciones que siempre se deben hacer en esta época del año para prevenir ésta y otras enfermedades que, sin ser graves, merecen ser evitadas.

La autodestrucción de la familia

Una de las características de nuestro tiempo es la de pensar sólo en el presente, buscando soluciones a corto plazo para los problemas inmediatos, pero sin pensar en las consecuencias que se originarán a largo plazo. Si algo nos quita libertad o nos crea obligaciones, hay que quitarlo de en medio.

La prudencia –el áuriga de las virtudes- brilla por su ausencia. Y no nos damos cuenta de que sin prudencia la vida se destruye, tanto la vida humana como la animal. Pensamos en el beneficio inmediato, en lo que nos gusta o interesa. Es el dominio del egoísmo individualista.

Y en ese ambiente, la familia es quizás la institución más maltratada. Los padres sólo piensan en trabajar, pero no educan a sus hijos; los hijos hacen lo que les viene en gana y manipulan a sus padres, consiguiendo de ellos lo que quieren; al llegar a la adolescencia, no obedecen a nadie y hacen de los fines de semana un  coto cerrado para sus egoísmos. Los gobiernos de turno facilitan los divorcios, las relaciones sexuales cada vez más frecuentes y a menor edad; reparten la píldora “de emergencia” como si fuera una aspirina; y podríamos seguir enumerando un sinfín de malas costumbres que están destrozando la familia. Y nosotros somos espectadores pasivos de esta destrucción.

Es cuestión de detenerse a reflexionar en la importancia y las bondades de la familia. ¿Qué hubiese sido de nosotros sin unos padres que nos hubieran querido por lo que somos y no porque éramos guapos o listos? ¿Qué hubiese pasado si, en medio de nuestros problemas, no hubiésemos encontrado unos padres “amigos” que nos hubieran escuchado y comprendido? ¿Quién nos habría aconsejado a la hora de escoger una pareja para formar un matrimonio sólido y duradero?

¡Qué manera más tonta de autodestruirnos!

¿Y qué hacen los medios de comunicación ante este grave problema?: muchos prestan sus altavoces para difundir las mismas lacras en vez de ayudar en la reconstrucción de la muy bien llamada “célula de la sociedad”.

Y lo más curioso del caso es que en una encuesta de un país del primer mundo los jóvenes daban al valor familia el primer lugar, por encima de la salud, el trabajo o el bienestar. El 81% la daba al puesto de honor. Entonces ¿Por qué nos empeñamos en destruir?

No queremos dárnoslas de moralistas pero sí de gente que piensa en el futuro, que vive en familia y que desea lo mejor para sus semejantes.

Rompiendo normas éticas…

¿Qué sucedió para que rompieran con la norma de la evaluación mensual y quitarle a mediados de mayo la luz roja a Magaly TeVe?

Los otros programas que han recibido ese calificativo también podrían alegar para que les retiren la luz roja con la promesa de portarse bien. Nos parece que es como darle un caramelo a un niño que ha cometido una falta.

La eficiencia del semáforo radica precisamente en su coherencia. Entendemos que la presión del medio es fuerte pero ustedes tienen la sartén por el mango. A su vez, creemos que quince días más, difícilmente habrían matado al programa porque Glaxo seguía auspiciándolo.

Lamentamos que hayan perdido la oportunidad de poner verdadero empeño en que se respete el Código de Ética.

Un pedido de coherencia

En noviembre del año pasado, cinco empresas decidieron ser consecuentes con sus principios éticos y no pautar los programas televisivos que tuvieran la calificación “Ámbar” en el semáforo ético de la ANDA. Dos de ellas –Coca Cola y Nestlé- siguieron pautando en esos programas durante un tiempo, pero al escribirles sobre su incoherencia, dejaron de hacerlo. Una conducta realmente meritoria.

Pero la pregunta que ahora nos hacemos es la siguiente: ¿Por qué no se suman las demás empresas y logramos un verdadero cambio en nuestra televisión? Empresas como Claro y Glaxo siguen auspiciando a MagalyTeVe cuando se viola la intimidad y se miente. Y empresas como Cementos Lima, Movistar y Brahma apoyan a Recargados de risa, programa recargado sobre todo de vulgaridad.

Quizás no se dan cuenta algunos auspiciadores de que son ellos los verdaderos sembradores de antivalores, pues sin su ayuda económica esos programas no saldrían al aire. Se podría argumentar que se trata de descuidos por parte de los gerentes de marketing que no se preocupan del contenido de los programas, pues su trabajo consiste en vender a como dé lugar, ¿Sin importar los medios que se utilicen? Un gerente de marketing es algo más que un vendedor. Debe tener sentido de responsabilidad.

No queremos ofender a nadie con nuestros comentarios sino despertar el sentido de responsabilidad. Un descuido, un error, lo tenemos cualquiera y se pasa de alto, pero lo que no podemos dejar pasar, sin decirlo, es una actitud incoherente e irresponsable.

Fenómeno -A corazón abierto-

En tiempos donde casi todos los medios de comunicación basan el éxito de su programación en el conocido rating, nace una iniciativa familiar y, por qué no, de sensibilidad y consuelo espiritual. Nos referimos al espacio televisivo llamado “A Corazón Abierto” (Sábados 7pm, RBC), conducido por el padre Guillermo Oviedo quien, en la compañía de Ricardo Belmont, trata de responder esas dudas que muchos creyentes tienen con respecto a nuestra labor como hijos de Dios y pertenencia a la dinámica social humana, sistema que recurrentemente se contrapone o hace tambalear los valores o creencias con los cuales hemos sido formados. 

La apuesta diferente por un programa como “A corazón abierto”, ha sobrepasado las expectativas de RBC Televisión, recibiendo una gran cantidad de acogida a través cartas que son leídas en vivo, posts en el blog del padre Oviedo y los innumerables correos electrónicos que recibe la televisora y nuestro portal de Valores Humanos (rubro Programación Peruana). 

Esta inusitada reacción del público televidente, en su mayoría acostumbrado a consumir ofertas improductivas y cero originales de la TV local, nos llama a preguntarnos ¿Dónde radica el éxito de “A corazón abierto”? 

Proponer la fórmula secreta del éxito del programa no sería acertado. Sin embargo, podríamos decir que la gente ha encontrado una vía donde canalizar esas preguntas o inquietudes que difícilmente son escuchadas, ya sea porque no encontramos a la persona de confianza o competente para que nos responda satisfactoriamente o porque el tiempo es tan austero que, y es comprensible, muchos no están inclinados a destinarlo a “escuchar” los, llámese, problemas ajenos y, más aún, cuando sobrepasan los esquemas de la filosofía de la vida y de la fe. 

Esa labor especial de oír y guiar al prójimo, ha recaído sin proponérselo en el padre Oviedo. El sacerdote amparándose en la razón y la espiritualidad católica, ha unificado los criterios que aún se conciben como contraproducentes, tales como el accionar y desarrollo del hombre y el camino hacia Dios. Temas como “El matrimonio”, “¿Está la familia en crisis?”, “El rol de la persona humana en la sociedad de hoy”, entre otros, nos muestran la realidad de vida en la que estamos inmersos y, “A corazón abierto” ha tratado de exponerlos, haciéndolos llegar a los televidentes de manera que estos se sientan identificados y puedan hallar respuestas, no para ser entendidas como verdades absolutas sino como una guía espiritual, una aliento ante la desesperanza y la aflicción. 

Saludamos la creación de más espacios destinados a una televisión sana y que desarrolle un sentimiento de solidaridad con nuestros hermanos. 

El padre Oviedo y Ricardo Belmont ya pusieron una piedra base, ahora nos toca a nosotros construir otras vías que ayuden a las personas a entender que no están solas en este mundo. Aún hay esperanza…

Semáforo Ético de ANDA

Valores Humanos se reunió con la señorita Ursula Márquez, Coordinadora Ejecutiva de ANDA y responsable del Semáforo Ético para tratar algunos temas relacionados con el Procedimiento de Evaluación del Contenido Ético de Programas de TV y Radio.

La señorita Márquez amablemente nos explicó la forma como califican los programas de acuerdo a la evaluación que resulta de la suma de la puntuación de la cartilla evaluadora. Este sistema califica con 0.1 y 5 -como máximo puntaje- de acuerdo a los criterios establecidos.

Las personas encargadas de evaluar reciben un entrenamiento y capacitación de ANDA para poder tener un criterio uniforme sobre la evaluación. El equipo de evaluadores está compuesto principalmente por estudiantes universitarios de los últimos ciclos, pero poco a poco se han ido integrando amas de casa, ejecutivos y empresarios. La idea es tener un equipo compuesto por gente de diferentes niveles socio-económicos y culturales.

Lamentablemente, no siempre se cuenta con la misma cantidad de evaluadores ya que en época de vacaciones los estudiantes no cumplen con la misma efectividad. En cuanto a los calificativos, si el resultado de la evaluación indica que el programa debe tener luz roja en el semáforo, un grupo de ejecutivos de ANDA discute y reevalúa el programa para que continúe y en la próxima evaluación ver si le corresponde el mismo color de acuerdo al desarrollo del programa. Si se vuelve a repetir los ejecutivos de ANDA se reúnen con los directivos de los canales de televisión para que tomen acciones y cambien ya sea el libreto o guión de los programas que han recibido luz roja o cancelar la transmisión del mismo.

Este fue el caso de “El Francotirador” que luego de obtener luz roja, Frecuencia Latina suspendió la transmisión de la repetición del programa los días lunes en la mañana por ser horario familiar.

Sólo son calificados los programas que presentan mayor sintonía no siendo evaluados los que se consideran que no son relevantes.

ANDA no obliga a los empresarios a no auspiciar un determinado programa, sólo les sugiere el retiro del auspicio en algún programa con luz roja, más no puede imponer ninguna sanción ya que es responsabilidad de la empresa auspiciadora y del canal de televisión, continuar con el auspicio y transmisión del programa respectivamente.

Esperamos que esta información contribuya a conocer un poco más la importante tarea que viene desempeñando la Asociación Nacional de Anunciantes, en aras de brindar una herramienta creíble –el Semáforo Ético- a sus asociados y público en general.

Una iniciativa para imitar

Hace poco más de un mes nos sorprendió gratamente la noticia de que un grupo de empresas asociadas a ANDA tomaron una sabia decisión: no auspiciar ni pautar publicidad en programas con calificación “ámbar”.

No es fácil actuar así y mantenerse en adelante con ese mismo criterio. Son muchos los programas que están o deberían estar en “ámbar”, lo que limita bastante la posibilidad de orientar la pauta publicitaria. Además, algunos de los programas con más rating tienen esa calificación.

Siempre hemos defendido la postura de que para corregir lo que está mal hay que comenzar con el ejemplo. Esas empresas -Alicorp, Procter&Gamble, Nestlé, Coca Cola y Kimberly-Clark- han decidido actuar así. Es un riesgo, pero al mismo tiempo es un gran ejemplo a seguir.

Si de verdad queremos que mejoren los contenidos de nuestros medios de comunicación, la única forma es apoyar económicamente a quienes estén dispuestos a hacerlo.

Lo importante, ahora, es que quienes han decidido actuar así, se mantengan en su propósito; y que otras empresas sigan su ejemplo. Estamos convencidos de que siguiendo por este camino –que no es el único- conseguirán el objetivo deseado.

Las condecoraciones de Magaly

Es insólito que condecoren a  la Sra. Magaly Medina después de su estadía en el penal de Santa Mónica, donde estuvo recluida por un fallo judicial producto de una denuncia hecha por el futbolista Paolo Guerrero, luego que la Sra. Medina lo difamara públicamente en  su programa de televisión. Ya es bastante absurdo  que un hecho de esta naturaleza sea  tan mediatizado, toda la prensa escrita hasta la más “seria” tuvo que tocar el tema en primera plana, los noticieros en general como la noticia relevante, pero de ahí a que una congresista de la República la presente como una mujer emblemática en el Día Internacional de la Mujer, como ejemplo a seguir es increíble. Al parecer la Sra. Congresista necesitaba algo de publicidad, porque definitivamente hasta ese momento nadie había escuchado hablar de ella.

 

Escoger a Magaly Medina como persona a condecorar el Día Internacional de la Mujer, celebrado cada ocho de marzo, habiendo otras mujeres mucho más representativas  y con una trayectoria impecable.

 

La calidad moral de los congresistas está decayendo hacia lo banal,  Magaly Medina no es el adalid  representativo del Perú para que se mereciera aquel homenaje, cuando pudo hacerse justicia condecorando a mujeres de mayor valía moral.

 

Es irónico que el alcalde de Tacna, Luis Torres Robledo, también se subiera al trencito de la popularidad, colgándose de la revitalizada y controvertida Magaly Medina, cometiendo el desatino de premiarla como “promotora del turismo”, que no va acorde a su programa de chismes del espectáculo. La conductora afirmó en su programa “que se daba cuenta que la utilizaban, pero que estaba  bien si era con un fin social.

 

Podemos concluir que en este caso como en muchos otros “el fin justifica los medios”.

ObservaMedios.Perú

Actualmente, es tal el grado de competencia entre los diferentes medios de comunicación de nuestro Perú que, en esa constante lucha por obtener la preferencia del público, algunos de ellos se han tomado muy a la ligera su compromiso de responsabilidad social para con el país. Lamentablemente, se ha olvidado la tremenda importancia de los contenidos de calidad y, por el contrario, se están brindando contenidos escasos de creatividad que afectan a los teleespectadores y/u oyentes, principalmente a niños y adolescentes. Debido a esta situación, VALORES HUMANOS ha creado su primer observatorio de medios denominado Observamedios.Perú. Esta es una herramienta que califica el contenido de ciertos programas de radio y televisión. Se espera que dicha herramienta sea útil a la labor orientadora de los padres de familia, y especificamente,  sobre los programas vistos y escuchados por sus hijos. Eventualmente, esperamos que el observatorio sirva asu vez para que productores y auspiciadores tengan una nueva herramienta de calificación mediática, y de esa forma  determinen qué programas auspiciar o donde pautar su publicidad. Con ello, se pretende que los contenidos de los medios de comunicación mejoren y verdaderamente cumplan la misión que les corresponde: informar, entretener y culturizar.

Apenas estamos empezando… Cada día se une uno más a nuestro equipo de evaluadores. Tenemos mucho entusiasmo en este gran proyecto que se realiza gracias a la colaboración de la Asociación Mexicana A Favor de lo Mejor, la cual nos ha proporcionado su Sistema de Información en cuanto a la evaluación.

Queremos que TÚ seas parte de nuestro equipo, que hagas tuyo nuestro lema “Mejores medios, mejores personas”, y es que… más que un lema, es un propósito que sabemos compartes con nosotros, así como muchas personas del país. ¡Escríbenos y sé parte de esta gran experiencia!

El Perú necesita programas que aporten,  enriquezcan y eduquen en valores a sus niños y adolescentes. Un país sin valores no crece. No se trata de ser indiferentes, al contrario, si todos nos unimos podemos lograr grandes cosas. ¡Exijamos a nuestros medios mejores programas!

Nuestra Web ahora es Tu Web

pagina_webLos años transcurren y Valores Humanos debe estar acorde a las tendencias y los avances tecnológicos. Por tal motivo, desde el 08 de Enero viene funcionando en el ciberespacio una Web reforzada, interactiva y multimedia.

El objetivo del mejoramiento de nuestro antiguo Website es unir los lazos entre todos los miembros activos de Valores Humanos y nuestros suscriptores de una manera más rápida y efectiva.

Siendo miles los suscriptores quienes se merecen un sitio Web mucho más amigable y confiable, esta nueva estructura se basó en las mejores páginas Web del medio.

En la portada se han habilitado las secciones neurálgicas, a partir de las cuales, los cibernautas fácilmente tendrán acceso a la información que cada quincena publica Valores Humanos.

Ciberactivismo, sección que reemplaza a Nos Escriben, busca convertirse en la voz de todos aquellos que -con espíritu crítico y conocimientos básicos de las herramientas de Internet- quieran transmitir su opinión sobre algún mensaje mediático que les resulte ofensivo y dañino para la educación de los niños o por el contrario que favorezca dicha formación.

Esta gran labor no hubiera podido realizarse sin el apoyo de la Embajada del Reino de Los Países Bajos, a la cual estamos muy agradecidos.

La nueva Web ya no es sólo nuestra, sino también tuya. Aprovecha este grandioso medio para trasmitir tu pensamiento a todos los que manejan los medios de comunicación en Perú.

 Valores Humanos: Mejores Medios, Mejores personas.

Salir a tiempo

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Cuando uno repasa la historia exitosa de tantos años de Panamericana Televisión lamenta la actual situación. Y pensamos que todo se debe a lo que ocurre en tantos otros campos -política, empresas familiares, deporte, etc.- en los que la buena gestión se rubrica saliéndose a tiempo.

La permanencia “a como dé lugar” -más por intereses económicos que por otra cosa- arrastra un sinfín de consecuencias lamentables, entre ellas las injusticias (falta de pago a los trabajadores) y las malas artes.

Se podría decir de Panamericana Televisión aquello de “quién te ha visto y quién te ve” tan frecuente en el actuar humano.

Como en la mayoría de los medios de comunicación -y también de muchas empresas- hay altibajos, éxitos y fracasos, ganancias y pérdidas; es parte de la vida y -es lógico- que durante más de 50 años a Panamericana Televisión le haya ocurrido lo mismo.

Pero lo que no es correcto son los malos manejos y las injusticias. Hay que cumplir los compromisos laborales y aceptar las derrotas.

 

Nosotros como Valores Humanos no estamos ni con el actual administrador ni con la que supuestamente tiene derecho, pues nos parece que Panamericana necesita borrar con hechos la mala imagen de los que se sienten sus dueños.

 

Las ondas radiales y televisivas son de todos los peruanos y sólo el Ministerio de Transportes y Comunicaciones puede remediar esta situación haciendo cumplir la constitución, concediendo su uso a determinadas personas o empresas que por su solvencia profesional y moral se hagan merecedoras de esa gran responsabilidad.  Ya es hora de que vayamos mejorando la calidad de nuestra televisión por el bien de todos los peruanos.

Optimismo y Esperanza para el 2009

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Gracias a los medios de comunicación y a la globalización, casi todos los habitantes de nuestro planeta podemos seguir la marcha de los problemas que nos afectan o afectarán. Sabemos de ecología, de economía, de crisis financiera, de atentados contra la vida y la familia, de guerras, de hambre, y de tantas cosas más.

Por lo general, toda esta información nos viene condimentada con una buena dosis de sensacionalismo, lo que motiva en los receptores de información una actitud bastante pesimista.

Profundizando un poco más en cada uno de los problemas que nos afectan, nos damos cuenta de los errores que cometen los diferentes analistas y la forma equivocada de actuar de muchos de los medios de comunicación.

Cuando el economista ante la crisis financiera sólo puede ver falta de regulación del mercado libre y falta de supervisión, se queda en la superficie del problema. Lo que realmente está ocurriendo es que queremos construir un mundo sin Dios, sin ley natural, relativista y en el que cada uno busca su propio beneficio. Decía Bertone, secretario de estado del Vaticano que «la globalización debe ser dirigida por una ética basada en la religión enraizada en el pensamiento racional».

Pero, junto a la búsqueda real de las causas también tenemos que fomentar las actitudes. Decía Franklin Delano Roosevelt que «la única cosa de que tenemos que tener miedo, es del miedo en sí». La esperanza y el optimismo, basados en nuestra confianza en Dios son dos valores que se apoyan en la capacidad humana de resolver los problemas. No son palabras que nos alejan de la realidad para vivir alejados de los problemas. Son actitudes necesarias en todo ser humano. Los optimistas ven una respuesta para cada problema y los pesimistas un problema en cada respuesta. Mantengamos una actitud de optimismo y esperanza para el 2009. ¡Feliz Año Nuevo!

FRIVOLIDAD

Quienes procuramos estar al día en el apasionante mundo de los medios de comunicación nos encontramos con un hecho lamentable: la frivolidad. Junto a informaciones de indudable valor abundan un sinfín de noticias y reportajes que no aportan nada.

Pero lo peor del caso es que se sigue aquel principio de “dar a la gente lo que la gente quiere”; y parece que la frivolidad vende.  Vamos entrando en un círculo vicioso que poco a poco va degradando el gusto de las personas hasta un nivel en el que se produce el rechazo de los medianamente cultos.

Es un fenómeno de nivel mundial, aunque haya diferencias notables entre los diversos países. Además, se nos proponen modelos que saben sonreír y que aparentan ser felices, pero en realidad muchos de ellos no lo son. Se nos quiere hacer creer que la felicidad está en el “éxito” y en la fama.
Se nos habla en exceso de “su tercera pareja” de “su compañero sentimental” y de tantas cosas más, expresiones que sólo esconden soledad y búsqueda de popularidad. En cambio casi no se habla de aquellos personajes -quizás sean pocos en proporción- que llevan una vida normal, sin escándalos, matrimonios estables, familias unidas, etc. Da la impresión de que todo esto no es noticia. Aunque es muy probable que dentro de un tiempo acabe por ser noticia -por su extrañeza- ver a una familia bien constituida, estable y con algunos hijos.
Para que no nos dejemos engañar.


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